EL VIAJE DEL ALMA

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EL VIAJE DEL ALMA

Mensaje por hector el Jue Mar 12, 2009 9:30 pm



Introducción

Platón escribió sobre las experiencias en el umbral en su libro X de La República. También describió los viajes astrales en su Fedro, cuando narraba los detalles de las últimas horas de Sócrates. Dice Sócrates: “¿Y qué es la purificación sino la separación del Alma del cuerpo, tal como he dicho antes; el hálito de reunión y recogimiento del alma hacia sí misma, fuera de los avatares del cuerpo; la morada en su propio espacio y sola, al igual que en otro lugar también sola, en otra vida o en esta, tanto como pueda; la liberación del Alma de las cadenas del cuerpo?.”

Pitágoras, el adepto y matemático griego del siglo V a.C., fue capaz de utilizar el viaje del Alma en cualquier momento. Napoleón también era un viajero y Alejandro Magno lo utilizó mientras salía victorioso en las batallas de Gaugamela, Hidaspo e Isos. Zoroastro, o Zaratustra también dominaba el viaje astral y visitó el tercer plano. Sostuvo numerosas comunicaciones con sus Maestros y Guías que facilitaron la caída final de la idolatría degenerada persa. Mahoma realizó viajes similares a los de Zoroastro, sobre su “caballo blanco”

Nosotros podemos desarrollar la capacidad de viajar más allá de nuestro cuerpo físico hacia otras dimensiones. Desarrollar esta habilidad nos aporta conocimiento, sabiduría, libertad y nos libera del miedo a la muerte física. Liberación de las ataduras físicas, mentales, emocionales psíquicas y espirituales es la razón principal por la que el alma necesita reencontrarse a sí misma en sí misma, sola y fuera de las ligaduras del cuerpo físico.

2- Las ondas cerebrales

El alma está vinculada a la corporeidad física y el estado de esta determina y condiciona al alma. Existen cuatro niveles de frecuencia de onda cerebral. La onda cerebral es el número de ondas o ciclos de energía por segundo que emite el cerebro. Pueden medirse las ondas del cerebro mediante un aparato llamado electroencefalógrafo.

Veamos las frecuencias de onda:

-Nivel Beta: de 21 a 14 ondas por segundo. Es el Nivel Consciente Externo, el estado activo, despierto.

-Nivel Alfa: de 14 a 7 ondas (vibraciones) por segundo. Es el Nivel Consciente Interno, el estado relajado.



Alfa es el nivel de frecuencia de onda cerebral que estamos tratando alcanzar porque es el nivel en que el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo trabajan juntos. En Alfa podemos programar nuestra “computadora” mental y entrar en contacto con la “computadora” astral.

-Nivel Theta: de 7 a 4 ciclos por segundo. Están en el límite del sueño.

-Nivel Delta: por debajo de 4 ciclos por segundo. Corresponden al sueño profundo.

En el Nivel Beta estamos sumergidos en el mundo material. Es el mundo de los cinco sentidos físicos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. El mundo del espacio-tiempo.

En el Nivel Alfa, entramos en un mundo diferente donde se empieza a sentir sin los sentidos físicos. Este nivel es un mundo no físico donde las barreras del espacio-tiempo no existen y la intuición, la percepción extrasensorial y el funcionamiento psíquico se hacen posibles.

A medida que se profundiza en el nivel de relajación hasta llegar a Alfa, con la disminución de ondas cerebrales, la mente se desliza del nivel consciente externo al nivel consciente interno. Los psicólogos llaman a este último subconsciente. La iniciación consigue hacerlo supraconsciente, esto es, vivirlo con plena consciencia.

3- Condiciones para el Viaje del Alma

Sería absurdo abordar este tema tratando de convencer a hombres vulgares: el mundo moderno les ha inculcado en el materialismo. Así pues, vamos a referirnos a la cuestión enfocándolo a las personas interesadas y como realización práctica: el conocimiento tiene por fundamento la experiencia.

Quien quiera o esté llamado a ello, puede ponerlo en práctica. Tal vez ya lo haya hecho antes de leernos a nosotros. En tal caso, nuestras palabras vendrán a confirmarnos los unos a los otros. Somos conscientes de que todo este conocimiento otrora fue preciosamente custodiado en templos y practicado por verdaderos sacerdotes-guerreros del espíritu.

Es preciso poner énfasis en la ejercitación físico-mental. Esta busca conseguir un estado de conciencia lúcido: donde el hombre vulgar pierde la consciencia, el iniciado es capaz de mantenerse despierto y alerta.




Cada persona tiene unas características y unas condiciones diferentes, si bien, para desarrollar el viaje astral consciente, la práctica de la disciplina es siempre fundamental. De otra forma, sin una práctica disciplinada, nuestra naturaleza tendería hacia la inercia caótica del mundo y los resultados serían pobres y mediocres, además de erróneos: seríamos engañados fácilmente por la ilusión (Maya).

Los ejercicios de gimnasia física, estiramientos, yoga... otorgan al cuerpo físico vigor, salud y bienestar, ayudando a la mente a la visualización. Igualmente es necesaria una dieta sana y sin excesos. Un cuerpo alterado o irritado descentra la mente e impide la concentración.

4- Ejercitación práctica. Tomar las riendas del dragón

Para poder llegar a desarrollar la capacidad del viaje astral consciente, antes hemos de empezar con la visualización. Puede realizarse esta sentado en una silla, con la espalda recta, ante una mesa, por ejemplo, en una habitación tranquila. Puede ponerse música clásica en volumen bajo. En un inicio, las visualizaciones son sencillas y con la práctica van haciéndose más completas, más vívidas, lúcidas y complejas. Se practica la visualización diariamente, al menos durante 10 minutos.

EJERCICIO 1- Sentado en una silla, ante una mesa, cómodo, te centras y te pones cómodo..

Imagina una figura geométrica (esfera, pirámide, cubo...). Si tienes una figura física, ponla encima de la mesa ante la que estás sentado.

Mira fijamente la figura, durante treinta segundos. (si no dispones de ella, imagínala).

Cierra los ojos y mentalmente visualiza la figura con el ojo de la mente. Visualiza la forma, el color.

Ahora siente que la tocas, pero sin mover las manos físicas, sino con las “manos astrales”. Tocas la figura imaginada como si fuera real, pero con las manos “inexistentes”.

Aumenta mentalmente la figura e imagínate atravesándola. Siente cómo la atraviesas, como si fuera una materia energética. Miras atrás y la ves suspendida en medio del aire.

Distráete durante un rato girando en torno la figura elegida y viéndola desde diferentes ángulos...

EJERCICIO 2-

El mismo ejercicio, pero con un objeto sagrado: una cruz, una esvástica, una céltica, una runa...

EJERCICIO 3-

El mismo ejercicio, pero con objetos más complejos: una medalla, una moneda, un objeto de cerámica, un libro, un juguete, una botella, un mechero... Lo visualizas y a la vez que lo visualizas, lo sientes como si lo estuvieras tocando.




La mente vulgar las más de las veces está divagando. La gente con este tipo de mente vive en mundos irreales que le obsesionan en medio de su caos mental, sin apenas darse cuenta de su situación real e incapaces de tomar las riendas de sí mismos. Si nos fijamos en la gente “normal” de cualquier pueblo o ciudad, podremos ver cómo, habitualmente se queda con sus ojos físicos divagando sin ver, o mirando un punto fijo, hacen cosas con las manos sin darse cuenta de ello, mientras sus mentes charlan de forma caótica, imaginando escenas, situaciones incontroladas, repetitivas... el flujo apresurado de pensamientos incontrolados les hace vivir presos de mil “demonios”. Ven, pero no ven. Eso es un grado de “locura”.

Es destacable el espíritu Zen como método de disciplina tajante y eficaz a la hora de matar los “demonios” que nacen de la inconsciencia. Estos provienen de vivir ajeno al Nivel Alfa (el subconsciente). El ser humano vulgar, como dice Cristo, tiene una de sus dos manos que le hace errar y caer en pecado (falta, error): y esta mano es el “subconsciente”. Como decíamos arriba, la iniciación hace que el “subconsciente” se convierta en supraconsciente.

El maestro Zen reconoce al discípulo el grado de iniciado cuando este ve, esto es, cuando la visión del discípulo está libre de demonios del subconsciente. Los ojos del maestro, que ven como los ojos de un dragón reconocen a otro dragón.

Existen numerosos tratados respecto a visualizaciones y ejercitación que nos ayudarán a desarrollar la capacidad de visualización. Los ejercicios de visualización que hemos propuesto aquí son únicamente un ejemplo. A este respecto sería interesante que cada cual trate de hacer suyo el método más adecuado, siempre teniendo presente que la práctica ha de ser disciplinada y diaria.

Únicamente mediante la disciplina y la práctica conseguiremos alcanzar el nivel que nos permita acceder a esos otros estados. Por otra parte, no merece la pena hablar sobre estas cuestiones con personas no iniciadas. Lo que está aquí escrito está fundamentado en la práctica de muchos maestros y quien carezca de experiencia sólo puede dar testimonio de su propia ignorancia.

Con el tiempo el iniciado se vuelve poderoso como un dragón, sus ojos se despiertan y su mirada se aclara, encendiéndose.

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"Cuando criticamos a otros, violamos la ley del corazón tranquilo" Samael Aun Weor.
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